Es sabido que los petardos alteran a los perros. Esto se debe a que ellos tienen muy desarrollada la audición, sobre todo las razas rastreadoras que tienen orejas más grandes”, refiere el veterinario Pedro Ospina, de Mundo Natura.
En tanto, el doctor Francisco Cavero, de la clínica veterinaria Elbas, indica que, a consecuencia de los fuertes ruidos, “los perros se asustan y tratan de esconderse, y los que se encuentran en los techos se lanzan, terminando con fracturas. El susto, incluso, podría ser tan grande que podría producir la muerte a un perro con afecciones cardíacas”.
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